El proyecto surge de la reinterpretación del típico chalet unifamiliar que domina el tradicional barrio de Devoto, abstrayendo sus proporciones y sus techos inclinados.
Un volumen macizo de pliegues definidos por el skyline original se alza sobre un bosque de columnas, ofreciendo hacia la vereda una planta diáfana y liviana, como una invitación a disolver los límites virtuales del espacio privado convencional, dejando ingresar una porción del mundo público en el interior del terreno.
La florería conquista la vereda, enmarcando el umbral del recorrido que lleva el patio interno del conjunto, que puede percibirse como un espacio contenido pero en pleno contacto con la inmediatez del dinamismo y el movimiento de la esquina.
Por sobre el ajetreo de la planta baja, el conjunto se equilibra con el orden del volumen que alberga los cinco ateliers para uso profesional. La distribución ofrece un espacio unificado y versátil, pensado para poder desarrollar distintas actividades en una atmósfera luminosa y acogedora.